Sunday, April 04, 2010

Cerveza y Sabina.

La soledad se rompió en mil añicos apenas con la primera palabra.
Fue como si con la silaba inicial todo un torrente rojo se desbordara,
como un pantano seco cuando llueve, tiñéndolo todo de tonos carmesí,
arropándolo todo con un manto nuevo, que no dejaba espacio entre poro
y poro para aquellos recuerdos azules que flotaban inertes en la superficie...
Y aunque nada volvió a ser, todo se reinterpretó,
de nuevo y una vez más, otra vez y para siempre,
como se renuevan los días al bañarse descalzos
en las primeras gotas de rocío...
Y empezó todo de nuevo.
Y nada empezó otra vez.
Como si el tiempo, lejos de detenerse se desdoblara en sí,
Metiendo la cabeza por su ombligo y saliendo como un recién nacido,
Con los ojos abiertos, porque aparte de ser, ya era o fue.
Ya había sido, y quizás ya venía marcado,
Con la piel surcada de luna , de sufrimientos y ternuras ajenas.
Con una mano en la frente, y otra en la espalda,
Como quien se guarda de un resfriado en una noche tibia,
Como el que quiere hacer y no puede,
Como el que sabe hacer y pretende no saber,
Ni hacer...solo estar.
Y así, todo renació. Una y mil veces más.
Como un grito gráfico que se estremece,
Pegando cada átomo como esporas de hierro a la pared,
Adhiriéndose a todo, succionando energía.
Un balazo veloz que centellea el aire sin objetivo fijo,
Serpenteando el espacio, violando cada molécula
De polvo que encuentra a su paso..
Violando mi epidermis ( y la tuya )
Como mil jeringuillas llenas
De un liquido viscoso y verde,
El pus de los infiernos, el esperma de Dios,
El humor del placer de las noches de Sabina.

1 comment:

Jorge Calvo Tabar said...
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